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Entradas

Caso (no tan) cerrado

—Esta es una situación difícil de explicar. Ni siquiera sé por dónde comenzar —expresó el joven, que puso la mirada en el piso, como esperando que con eso pudiera tranquilizar a quien tenía enfrente. —¿Qué le parece si comienza por el inicio? —dijo el policía, quien sacó una libreta de quién-sabe-dónde. El joven Marcos no tenía ni la más remota idea de lo que aquello significaba. Si del inicio del día, de esa tarde extraña, o de aquello que ese policía le estaba preguntando. —Depende de qué es lo que quiera saber —respondió Marcos con la cara ligeramente enrojecida de vergüenza. —¿Qué fue lo que vio? —preguntó el policía, con el semblante ligeramente enfurecido. —Depende de qué es lo que quiera que le conteste. —¡Suficiente! ¡Vienes conmigo! —¡No puede llevarme hasta que no le llame a mi abogado! —Dos cosas, hijo. Estamos en México, y eso no aplica. Y segundo, ¿con tu edad ya cuentas con un abogado? —Sí, tengo uno. Pensé que eso me daría tiempo. Pero ya qué. ¿A dónde me lleva...
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Campo de Fresas

Han pasado meses, y Rolando estaba más tranquilo desde que tomó la decisión de no buscar a Sofi.  La última vez fue una locura. En el fondo, Rolando sabía que era su culpa.  Por más que se prometía no volver a buscarla, no podía evitarlo.  Pero esta vez fue en serio.  Comenzó a salir con sus amigos.  Al bar, a los pulques, al cine.  A simple vista, parecía que las cosas mejoraban para él. Rolando guardaba bonitos recuerdos de ella.  Aunque fueran difusos.  Esa vez que ella aceptó salir con él.  Esa vez que fueron al café por unos tés.  Rolando odiaba el té, pero le agarró cariño al matcha, porque ella se lo recomendó. Con el paso de los años, es algo que él aún pide al ir a un café. Sin embargo, todo el plan de no volverle a hablar se le fue al traste en el momento que ella le mandó un mensaje. Sofi: Hola.  ¿Quieres salir hoy? — 3:38PM Rolando: Hola, ¡qué milagro!  ¿A qué debo el honor de recibir tu mensaje? — 3:38PM «Mierda, a...

México parece condenado a quedarse en octavos de final

Introducción. El mundial de 2026 fue algo completamente distinto a lo que esperábamos. En México antes del torneo jurábamos y perjurábamos que el público no iba a querer saber nada, que las revoluciones sociales, etc. Curiosamente, sí hubo mucha movilización social para el partido inaugural contra Sudáfrica. Vivir en el sur de la Ciudad, cerca del Estadio Azteca fue todo un caos desde varios meses antes, hasta poco antes de la mitad del mundial. Todo esto quedó en segundo término cuando la selección mexicana superó en fase de grupos el más optimista de los pronósticos, logrando una conexión con la afición que no se había tenido en mucho tiempo. Probablemente siendo la selección que jugó en Brasil 2014 la última ocasión en la que el público mexicano apoyó con gran intensidad a la Selección Mexicana. Este texto es una especie de catarsis, a poco más de un mes de que la selección mexicana fue eliminada. Para muchos mexicanos que nunca habían seguido a la selección mexicana, o al fut...

¿Vale la pena usar la IA como herramienta para escritura?

Introducción. Hace poco más de un año escribí un ensayo que hoy me parece bastante más disperso de lo que pensaba comunicar en ese momento. La pregunta era ¿es la IA un pésimo atajo o un aliado indispensable para un escritor? Voy a tratar de llevar el texto por lo que quiero comunicar el día de hoy, más allá de lo que pretendía comunicar entonces. Siempre he querido ser escritor. Hoy, no hago menos la gran cantidad de ensayos, guiones e ideas que plasmé y que simplemente se quedaron en el tintero. Hoy entiendo más que nunca el valor que tienen en el inicio del viaje. Hoy, tengo un poco de experiencia escribiendo ficción. Son proyectos de cuentos y novelas que poco a poco iré publicando en este mismo blog. Sin embargo, creo que no habría llegado a tener la confianza para ser el escritor que soy ahora si no existieran los modelos de IA. Y sé que esto podría quitarme puntos si alguien lo lee. Lo interesante está en qué usos se le puede dar a la IA para el proceso de escritura, en v...

De tres dedos

—Lo primero en lo que tengo que pensar es: ¿qué carambas voy a hacer con ustedes? —aseveró Don Casimiro, pisando nuestro balón con la suela de su zapato. Sí, fue un error el pegarle a la pelota con todas mis fuerzas. El balón terminó estrellándose con su ventana en una de esas casualidades que tiene la vida. En el fondo, lo que me importaba era encontrarme con su nieta, Alejandra. Tan linda ella. Pero nunca pensé que para verla, el precio que había que pagar era romper la ventana del viejo más cascarrabias de toda la calle. —No se enoje, Don Yonimiro… —Casimiro —interrumpió mi disculpa el viejito con un dejo de resignación. Esta era la tercera vez en el año que nuestro equipo le reventaba la ventana. Y apenas estamos en abril. Eso sí, les juro por Diosito que las otras dos veces no fui yo. Marco, Pancho y Aurelio son los otros responsables. Todos íbamos en el grupo «6° D» en nuestra primaria. —¡Le voy a marcar a sus papás! —exclamó Don Casimiro —. ¡Ya estoy harto de qu...

La divertida tarea de escribir en un blog.

 Aquí vamos de nuevo.  Esta vez es por una razón diferente.  A lo largo de toda mi vida en internet he tenido como diez blogs diferentes.  Muchos de ellos eran un registro de una persona que era en ese momento.  Y pasaron una de dos cosas: Revivir un blog no es algo que funcione para lo que quiero hacer aquí. He perdido las claves de acceso a los blogs que me gustaría continuar.  No pueden culparme.  Al parecer no soy la única persona en el mundo que tiende a perder sus claves de acceso.  Nadie las conserva porque no las creen necesarias.  Y hay algo que es todavía peor.  Algunas páginas en internet no te reconocen aún cuando recuerdes la contraseña que usaste en ese momento.  Mientras tanto, estoy aquí: en un nuevo blog, con nuevos bríos y con la esperanza de no abandonarlo de nuevo.    Así que, rogándole a Dios por la disciplina que siempre me hizo falta para escribir xD  Bienvenidos.