Introducción.
El mundial de 2026 fue algo completamente distinto a lo que esperábamos. En México antes del torneo jurábamos y perjurábamos que el público no iba a querer saber nada, que las revoluciones sociales, etc.
Curiosamente, sí hubo mucha movilización social para el partido inaugural contra Sudáfrica. Vivir en el sur de la Ciudad, cerca del Estadio Azteca fue todo un caos desde varios meses antes, hasta poco antes de la mitad del mundial.
Todo esto quedó en segundo término cuando la selección mexicana superó en fase de grupos el más optimista de los pronósticos, logrando una conexión con la afición que no se había tenido en mucho tiempo. Probablemente siendo la selección que jugó en Brasil 2014 la última ocasión en la que el público mexicano apoyó con gran intensidad a la Selección Mexicana.
Este texto es una especie de catarsis, a poco más de un mes de que la selección mexicana fue eliminada.
Para muchos mexicanos que nunca habían seguido a la selección mexicana, o al futbol en sí, el ver perder a la selección fue algo inesperado y para lo que no estaban listos.
Para personas como yo, que llevamos mucho tiempo alejados del futbol, el desempeño fue una sorpresa. Y siendo honesto, esto es lo más cerca que podría estar la selección mexicana de llegar a los cuartos de final en mucho tiempo.
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| De nueva cuenta, la gente creyó en la selección |
Venga el líquido.
Me convertí en un fan del futbol a partir del mundial de 1994. Y esa fue la primera vez en que una selección mexicana fuera de nuestro país llegaba a la ronda de los octavos de final. Un equipo que hoy sería de ensueño, con Jorge Campos, Claudio Suárez, Benjamín Galindo, Ramón Ramírez, Alberto García Aspe y Hugo Sánchez.
El cuál, después de un sorpresivo empate ante la posteriormente subcampeona, Italia, tuvo la mala suerte de encontrarse con otro de los posteriores semifinalistas: Bulgaria. Un equipo que antes del mundial había dejado fuera a la selección de Francia. Y dependiendo de a quién le pregunten, México salió bien librado del partido, o perdonó a Bulgaria.
Hace poco vi un resúmen de ese partido, y Bulgaria pudo haber ganado en tiempo regular, y México desaprovechó algunas oportunidades serias en tiempo extra. Bulgaria ya no tenía cambios ni fondo físico. Y Miguel Mejía Barón careció del valor para realizar un cambio que podría haber cambiado el partido. Sobre todo porque tenías a un Hugo Sánchez en condiciones físicas decentes. Ya no era el pentapichichi, pero bien podría haber rematado bien alguna de las que Zague desaprovechó.
Podría irme uno por uno a todos los mundiales en los que México se quedó cerca en Octavos de Final. En Francia 98, México contó con una selección en el papel de mejor nivel que la de 1994. Luis Hernández, Cuauhtemoc Blanco y Francisco Palencia marcaron una época en la delantera y medio campo nacional. Y la forma en la que remontaron tras ir perdiendo todos sus partidos, para darle la vuelta contra Corea (3-1), y empatar a dos contra Bélgica y Holanda después de comenzar perdiendo dos a cero.
En Octavos de Final, el rival fue Alemania, pero el verdadero enemigo fue Luis Hernandez fallando una oportunidad clarísima cuando se le estaba ganando 1-0. Alemania no desaprovechó, y le dio la vuelta, para quedar 2-1.
O podría hablar del exceso de confianza en 2002, cuando el rival era Estados Unidos, y como siempre pasa con rivales de Concacaf, siempre se les hace menos y se celebra antes de jugar contra ellos.
Fue el origen del meme 2-0. Un partido tan malo, que hizo que a todo mundo se le olvidara la espléndida primera ronda que tuvo México tras ganarle a Croacia, ganarle a Ecuador y empatar con una Italia que lucía como seria candidata al título (aún cuando no estuviera en su hipotético último mundial Roberto Baggio tras no ser convocado). Alcanzó para primer lugar de grupo, y nada más.
Alemania 2006 es para mí el mejor juego de conjunto que una selección mexicana había tenido, seguido de cerca por el del mundial de 2026 o del 2014. Sin embargo, no alcanzó para ganarle a Argentina. Un golazo de Maxi Rodriguez en los tiempos extra nos dejaba completamente fuera. Y dolió.
Sudáfrica 2010 es el resúmen perfecto del por qué México siempre se queda en la orilla. De nuevo, contra Argentina. Mexico dominaba el juego de balón. Hasta que Argentina marcó un gol en claro fuera de lugar. Vino un error defensivo infantil de Ricardo Osorio, y un golazo de Carlos Tevez. No hubo manera que México se repusiera de eso. 3-1 con el de la honra llegando por cortesía de Javier Hernández.
Brasil 2014 vale la pena recordarlo. México estuvo a unos minutos de quedar fuera de ese mundial. Para rescatarlo, llegó el técnico campeón, Miguel Herrera en labor de bombero. Se jugó un repechaje contra Nueva Zelanda, al cual se aplastó con una base americanista, y un juego de conjunto muy claro.
Se calificó a Octavos de Final con un gran juego de conjunto. Está de más decirlo, pero el Piojo no me cae nada bien. Sin embargo inyectó al equipo de una fuerza mental que no se les había visto en 2010, por ejemplo.
No fue suficiente, cuando el rival es Holanda. He tenido discusiones con otros fans del futbol, porque en mi impresión, fue Holanda quien encerró a México, y no es que Herrera haya estacionado la camioneta. México iba ganando 1-0 con el gol de Giovani Dos Santos en el minuto 48. Esto quiere decir que a cinco minutos del final, México ya estaba salivando por los cuartos de final. Pero, a final de cuentas, Holanda le dio la vuelta. Otra vez, México jugó como nunca, y perdió como siempre.
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| De todos modos, México iba a perder |
Rusia 2018. Juan Carlos Osorio, un entrenador que piensa como un D.T. de club. Rotar a los jugadores. Se le ganó a Alemania. Y la presión mediática lo obligó a traicionar su idea de juego. Repitió alineación, lo que salió muy bien contra Corea, y terriblemente mal contra Suecia. Casi se queda en fase de grupos, de no ser porque Corea le ganó de último minuto a Alemania.
De puro milagro, México llegó a los Octavos de Final, contra Brasil. Un primer tiempo muy bien jugado en el que se neutralizó a la verdeamarelha. Pero en el segundo tiempo se vió quién era el mejor equipo en el papel, y también en la cancha. 2-0 favor Brasil.
¿Notan el patrón? Ya a esas alturas era una mala idea ilusionarse con el Tri de México.
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| No, no este TRI de México |
2022.
En Catar 2022, la selección mexicana rompió una racha de siete mundiales consecutivos pasando de grupo y jugando octavos de final. Bueno, tal vez ocho si quieren agregar México ’86, y la victoria sobre Bulgaria por 2-0 y posterior derrota en penales contra Alemania Federal. Después del fiasco de Argentina ’78, México alcanzó la segunda ronda en cada mundial al que clasificó.
Hubo lloradera por quedarse en la primera ronda.
Si les soy franco, el mayor error en ese momento fue que se tenía una posibilidad tremenda de poner toda la carne en el asador sabiendo que se iban a jugar algunos partidos del mundial de 2026 en México para hacer un proyecto a ocho años después del mundial de Rusia.
Pero los directivos, dueños del balón como se les suele llamar, se les ocurrió la idea de contratar un técnico de talla internacional con Gerardo “Tata” Martino. Un muy buen técnico argentino, pero que vino en una de las peores generaciones que ha tenido el balompié en México.
Las mayores figuras eran un Guillermo Ochoa y Edson Álvarez venidos notablemente a menos, además de un Raúl Jimenez que debió estar más preocupado por recuperarse al 100% de su lesión en el cráneo que en ser delantero del Tri.
Cumplió en la eliminatoria pero el equipo se quedó en fase de grupos en el mundial, cuando había la posibilidad incluso de eliminar al que a la postre sería el campeón del mundo en ese mundial (Argentina).
Sinceramente, los recuerdos que tenga de ese mundial serán bastante difusos porque estaba en un momento de la vida que no pude ponerle toda la atención que quisiera al mundial.
Este antecedente es el más importante. La selección que jugara el mundial de 2026 venía de uno de los peores precedentes de la historia moderna del Futbol Mexicano.
2026.
Ahora bien, si yo hablo de mis expectativas previas al mundial, veía a la selección regresando a Octavos de Final. Aprovechando su condición de local. Generalmente México tiene una gran ventaja como local en el estadio Azteca. Y si podía aprovechar esta condición, no habría problemas en pasar de grupo.
La prensa era un poco menos optimista. Dieciseisavos era el pronóstico más pesimista. Entonces podemos ver que pronosticaban un mundial mejor que Catar, pero no lo suficiente como para superar la instancia de octavos.
Esto es importante, porque en Catar la prensa no pronosticaba algo más allá de fase de grupos. Y de todos modos, hubo un berrinche tremendo, aún cuando las expectativas estaban claras.
Grupo A
México jugaría el partido inaugural en el Estadio Ciudad de México (Azteca, para los cuates, y Banorte oficialmente) en contra de Sudáfrica. El segundo partido sería en el estadio Guadalajara contra Corea, para terminar nuevamente en Ciudad de México contra Chequia.
En el papel, es un grupo sencillo. Con Corea siendo en teoría el equipo más complicado. Y con lo mucho que se le suelen dificultar los equipos europeos a México, se pensaba que Chequia podría ser un rival que complicara las cosas.
La selección esta vez en el papel tenía jugadores interesantes como Edson Álvarez, Piojo Alvarado y Raúl Jimenez, en el que probablemente sea su último mundial.
La realidad es que contra Sudáfrica no hubo un momento en el que México sufriera. Se le ganó sin ninguna dificultad dos a cero. El primero por la revelación Julián Quiñonez, y el segundo de Raúl Jimenez.
Con Corea sí que se sufrió. El equipo coreano fue superior en el terreno de juego, y de no ser por el portero mexicano Raúl Rangel, otro gallo hubiera cantado. El gol fue un accidente de la defensa coreana que le dejó el balón suelto a Luis Romo. 1-0.
Con esas dos victorias, México aseguró la calificación y el primer lugar de grupo. Por lo cual, contra Chequia salió con un cuadro alterno. Sin embargo, la manera de jugar del equipo apabulló por completo a Chequia. Con un gol de Mateo Chávez, uno de Julián Quiñonez, y otro de Álvaro Fidalgo. 3-0. Hubo hasta la oportunidad de que Guillermo Ochoa jugara por unos minutos para despedirse de la selección. Un jugador que estuvo convocado a seis mundiales, de los cuales jugó en cuatro. A su manera, pero se convirtió en leyenda de la selección.
Ecuador
Era de todos los terceros lugares posibles el más peligroso de todos. Venían de dar la sorpresa y ganarle a Alemania en un gran partido. Probablemente es el único equipo al que jugar en el Azteca no le representaría una gran desventaja por la altura.
Recuerdo la atmósfera previa a este partido. En el papel, era un juego muy reñido entre dos grandes técnicos, como lo son Sebastián Beccacece y Javier Aguirre.
El cuadro ecuatoriano, en el papel, incluso parecía superior del lado defensivo. Con jugadores que son titulares en equipos que jugaron rondas avanzadas de Champions League.
Todo cambió en el momento en el que los ecuatorianos entonaron su himno nacional. Y es que ahí es donde se notó que estaban super nerviosos. Cosa que se notó mucho más en el inicio del partido. México dominó por completo en el primer tiempo. Y al minuto 22, Julián Quiñonez metió el primero para México en un contragolpe que surgió con un trazo detrás de medio campo.
Raúl Jimenez metería el segundo al minuto 31. Y con eso fue suficiente. Beccacece no encontró como descifrar el cerrojo mexicano.
Y es que antes dije que las selecciones de 2006 y 2014 son las que mejor juego de conjunto tenían. Vamos a hablar objetivamente, el equipo mexicano no contaba con jugadores capaces de cambiar individualmente el curso de un partido, y Javier Aguirre tuvo un acierto táctico extraordinario: el equipo tendrá una base sólida en la defensa.
¿Resultado? Los cuatro partidos que ganó en el torneo lució una solidez defensiva como nunca la ha tenido el equipo mexicano en su historia mundialista, y el juego de conjunto lograba hacer salir a la ofensiva de manera muy precisa y ordenada. Sinceramente no es aventurado decir que México tuvo una de las defensas más sólidas de todo el torneo.
Se le ganó al que parecía el escollo más complicado. Venía uno aún mayor.
Inglaterra.
Para entender por qué este partido era el más importante para la selección en ese mundial, hay que agregar un poco más de contexto. Después de 1986, México no había sido capaz de superar a un rival en eliminación directa en una Copa del Mundo. Vencer a Ecuador no solo significaba jugar el anhelado quinto partido, aunque por tecnicalidad, el objetivo ahora que hay un partido más, es llegar al sexto: los anhelados cuartos de final.
La selección que estaba enfrente era una de las candidatas más serias a ganar el torneo. Una selección con Pickford, Bellingham, Gordon, Rashford y por supuesto, el gran Harry Kane.
La gran ventaja de México era su localía. Ese famoso Estadio Azteca, donde nunca había perdido en copas del mundo. Y por supuesto, la altura.
El arranque de partido fue fenomenal, México controlando el dominio del balón. Plantándole cara a los ingleses. Teniendo llegadas peligrosas con grandes atajadas del arquero Pickford.
Al minuto 36, en un contragolpe, Inglaterra agarró ligeramente mal parado a la defensa mexicana. Un centro de Saka para Jude Bellingham que remató completamente solo abrió el marcador. Y luego, al minuto 38, Gilberto Mora tuvo un error al dejar que Inglaterra le robara el balón. Harry Kane le puso un centro como si fuera con la mano a Bellingham, y cayó el segundo gol.
Cuando vi esto, tuve un leve recuerdo a aquel partido entre Alemania y Brasil en el 2014. Cuando Alemania metió el segundo gol, y en muy poco tiempo ya iban 5-0. Mucho me temí que eso es lo que estaba a punto de pasar.
Afortunadamente, la mentalidad mexicana no decayó (como aquella vez del 7-0 en contra vs. Chile), y al minuto 42, con mucha categoría, Julián Quiñones metía el 2-1 para México. México estaba a un gol, con todo el apoyo de su gente. Todo podía pasar.
Después del medio tiempo, Quansah se hizo expulsar, y el grito que se puso tan de moda desde el inicio del mundial comenzó a escucharse en el Azteca: “¿Y si sí?”.
Lo malo, es que al minuto 60, Raúl Rangel cometió falta sobre Gordon (el cual todo el partido fue una pesadilla para la defensa mexicana) y se marcó un penal que Harry Kane ejecutó magistralmente. 3-1 para Inglaterra.
Al minuto 69, se marcó una patada de Harry Kane como penal. A mi modo de ver, bastante dudosa. De igual manera Raúl Jimenez anotó el gol para poner 3-2 el partido, y con un jugador de más para México.
Muchos podrán criticar a Javier Aguirre por los cambios que hizo, sin embargo creo al menos se puede entender lo que quería hacer. Llenó de delanteros altos el área inglesa, y esperaba que algún centro pudiera provocar peligro. Una mala idea cuando el defensa de menor estatura en Inglaterra tiene 1.88m de altura. Digo, en comparación, Sebastián Beccacece no hizo un cambio de planteamiento que pudiera cambiarle el partido.
Ninguna de las modificaciones alcanzó para romper la ordenada defensa inglesa. Y el marcador terminó 3-2.
Ahora bien, ¿por qué dolió tanto la eliminación?
Porque se tuvo a Inglaterra contra las cuerdas. Un equipo que a la postre terminó como semifinalista del mundial.
Yo sé que es muy trillado el “jugaron como nunca y perdieron como siempre”, y habrá aquellos que digan que esto es muy conformista. Pero México estuvo cerca de romper el techo histórico, y a diferencia de otras ocasiones en las que hubo rivales más a modo, mostraron una mentalidad bastante diferente y que espero que permeé a futuro.
¿Qué significa para el futuro de la selección?
Por lo pronto, parece que la FMF (Federación Mexicana de Futbol) está tomando la decisión correcta al continuar el proceso. Digo, Javier Aguirre renunció al terminar la participación mexicana, tal y como prometió desde que tomó las riendas.
Rafael Márquez es el sustituto. Auxiliar de Javier Aguirre y, por lo que se comenta, aportó los parados tácticos que tuvo la selección en el torneo. A pesar de que su experiencia es poca, parece que va por buen camino.
Me preocupa más como va la liga mexicana. No hay ascenso ni descenso. No se privilegia la generación de jugadores, y se limita la salida a Europa de las estrellas de la liga nacidas en México con cláusulas de recesión muy por arriba del promedio mundial.
Esto es un tema que podría convertirse en una clave a futuro, porque Rafa Marquez va a necesitar todo el apoyo de la liga, y en vista que no es una etapa en la que haya muchos jugadores mexicanos en Europa, el talento tiene que surgir de ahí.
No es un panorama tan halagador. Pero si Rafa hace una buena base con jugadores que participaron en este mundial, creo que las expectativas son mejores a lo que pasó en 2022.
Hay que resignarnos un poco. Parece que los octavos de final siguen siendo el tope al cuál puede llegar México. Depende de muchas cosas que los federativos no han querido ni podido hacer para que eso cambie.



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